La feroz competencia del extranjero que nos llega vía los numerosos tratados de libre comercio, así como también la de China con su mano de obra baratísima, ha producido que administrar empresas en nuestro país sea cada vez más desafiante. Por lo mismo, hemos sido observadores y partícipes del enorme esfuerzo que las empresas han tenido que hacer para profesionalizarse y ajustar sus estructuras a esta nueva realidad.
Así vemos hoy empresas mucho más profesionalizadas y meritocráticas, con estructuras mucho más planas y mejor diseñadas, y con ejecutivos menos autocráticos, con más inteligencia emocional y orientados al trabajo en equipo en ambientes de alto rendimiento.
Consistente con lo anterior, han subido fuertemente los estándares de cómo se recluta a las personas clave. Las empresas han aumentado notoriamente los recursos que invierten en sus reclutamientos de cargos estratégicos, tanto en tiempo como en apoyo externo. Por otro lado, a medida que las compañías crecen, también crece el costo de tomar malas decisiones, así como también la recompensa por tomar las correctas.
Es por esto que los dueños de grandes, medianas y pequeñas empresas están valorando el captar expertise en directorios de excelencia o consejos asesores, ya sea modernizando y reforzando sus actuales directorios, o creando uno si no se tiene. Sin embargo en Chile aún es un tema incipiente, donde la mayoría de las empresas no ha dimensionado el potencial de tener un muy buen directorio (que tiene un costo fijo normalmente bajo si hay compensación variable). Para aquellas empresas que ya tienen un directorio, tampoco hay todavía conciencia de la gran oportunidad que significa salirse del espacio cómodo de básicamente “personas de confianza”, para además agregar el requisito que los directores calcen con el perfil requerido para el futuro, donde hagan aportes relevantes en aquellos talentos donde la empresa más necesita apoyo.
Un directorio bien escogido permite contrastar opiniones o ideas. Puede proveer de visiones u opiniones de gran profundidad al número uno de la empresa. Puede también ayudar al gerente general a comunicar su pensamiento estratégico en un plan formal que luego pueda compartir con el equipo ejecutivo y, muy importante, puede aportar conocimientos y experiencia de ejecutivos de alto nivel, en un área de especialidad en que la empresa no tiene presupuesto para tener a alguien de ese peso específico en la línea.
Es clave al hacer frente a nueva competencia de alto nivel y puede aportar una visión más estratégica.
Eso sí, un consejo asesor no tiene poder de toma de decisiones. Sirve como un adjunto a la gerencia, sólo con el fin de proveer apoyo y guía. Tal como en la selección de cualquier alto ejecutivo, escoger al consejo asesor es de gran cuidado. No es sólo un asunto de juntar los nombres más “top” que puedas encontrar, nombrarlos de directores y esperar éxito. Después de un análisis de la realidad del negocio, los miembros del consejo debieran ser seleccionados basados en sus experiencias gerenciales, áreas de especialidad, talentos personales y motivación para aportar.
Así vemos hoy empresas mucho más profesionalizadas y meritocráticas, con estructuras mucho más planas y mejor diseñadas, y con ejecutivos menos autocráticos, con más inteligencia emocional y orientados al trabajo en equipo en ambientes de alto rendimiento.
Consistente con lo anterior, han subido fuertemente los estándares de cómo se recluta a las personas clave. Las empresas han aumentado notoriamente los recursos que invierten en sus reclutamientos de cargos estratégicos, tanto en tiempo como en apoyo externo. Por otro lado, a medida que las compañías crecen, también crece el costo de tomar malas decisiones, así como también la recompensa por tomar las correctas.
Es por esto que los dueños de grandes, medianas y pequeñas empresas están valorando el captar expertise en directorios de excelencia o consejos asesores, ya sea modernizando y reforzando sus actuales directorios, o creando uno si no se tiene. Sin embargo en Chile aún es un tema incipiente, donde la mayoría de las empresas no ha dimensionado el potencial de tener un muy buen directorio (que tiene un costo fijo normalmente bajo si hay compensación variable). Para aquellas empresas que ya tienen un directorio, tampoco hay todavía conciencia de la gran oportunidad que significa salirse del espacio cómodo de básicamente “personas de confianza”, para además agregar el requisito que los directores calcen con el perfil requerido para el futuro, donde hagan aportes relevantes en aquellos talentos donde la empresa más necesita apoyo.
Un directorio bien escogido permite contrastar opiniones o ideas. Puede proveer de visiones u opiniones de gran profundidad al número uno de la empresa. Puede también ayudar al gerente general a comunicar su pensamiento estratégico en un plan formal que luego pueda compartir con el equipo ejecutivo y, muy importante, puede aportar conocimientos y experiencia de ejecutivos de alto nivel, en un área de especialidad en que la empresa no tiene presupuesto para tener a alguien de ese peso específico en la línea.
Es clave al hacer frente a nueva competencia de alto nivel y puede aportar una visión más estratégica.
Eso sí, un consejo asesor no tiene poder de toma de decisiones. Sirve como un adjunto a la gerencia, sólo con el fin de proveer apoyo y guía. Tal como en la selección de cualquier alto ejecutivo, escoger al consejo asesor es de gran cuidado. No es sólo un asunto de juntar los nombres más “top” que puedas encontrar, nombrarlos de directores y esperar éxito. Después de un análisis de la realidad del negocio, los miembros del consejo debieran ser seleccionados basados en sus experiencias gerenciales, áreas de especialidad, talentos personales y motivación para aportar.
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